La situación que atraviesa el Parque Pereyra Iraola es, al menos, preocupante. La combinación de los reiterados incendios, el daño del hombre y la falta de mantenimiento por parte del Estado, encendió las alarmas en la UNESCO, donde estudian quitarle la condición de Reserva de la Biósfera.
En las últimas horas, la guardaparques de la reserva Alba Alé confirmó que el organismo analiza cada 10 años la situación del predio emplazado entre los municipios de La Plata, Ensenada y Berazategui.
“UNESCO hace una revisión de la situación de las reservas de biósfera que, para mantener su estatus internacional tienen que cumplir con ciertos requerimientos, sobre todo que apunten a la conservación de los ambientes naturales que custodian”, enfatizó.
Incendios en el Parque Pereyra
Tras analizar el escenario que afronta el Parque Pereyra Iraola, el organismo sugirió que se tenía que hacer una ‘zona de amortiguación’ más amplia para proteger el área natural (núcleo) de la actividad humana que actualmente contempla caminatas, huertas y avistamiento de aves, entre otros.
En este punto, expresó Alé, los municipios que estan en contacto directo con la zona núcleo son Ensenada y Berazategui, a quienes se les solicitó que “ampliaran la zona de amortiguación creando una franja de reserva municipal para sumar este territorio a la reserva de biósfera”.
Foto: Marina Espeche.
¿Qué son las reservas de biosfera?
Las reservas de biosfera son “lugares de aprendizaje para el desarrollo sostenible”. Son sitios para probar enfoques interdisciplinarios para comprender y gestionar los cambios y las interacciones entre los sistemas sociales y ecológicos, incluida la prevención de conflictos y la gestión de la biodiversidad.
Estos sitios involucran a las comunidades locales y a todas las partes interesadas en la planificación y gestión, quienes tienen tres "funciones" principales:
- Conservación de la biodiversidad y la diversidad cultural.
- Desarrollo económico sociocultural y ambientalmente sostenible.
- Apoyo logístico, que sustenta el desarrollo a través de la investigación, el seguimiento, la educación y la formación.
Estas tres funciones son complementarias y se refuerzan mutuamente a través de las tres “zonas” principales de las reservas de biosfera:
- La zona núcleo, compuesta por un ecosistema jurídicamente constituido, que contribuye a la conservación de los paisajes, ecosistemas, especies y variaciones genéticas.
- La zona de amortiguamiento, que rodea el núcleo, donde se realizan actividades compatibles con prácticas ecológicas adecuadas que pueden contribuir a la investigación, el monitoreo, la capacitación y la educación científica y ambiental.
- La zona de transición es la franja exterior de la reserva donde se fomentan y practican formas de uso sostenible de los recursos, y se promociona un desarrollo económico y humano sustentable desde los puntos de vista social, cultural y ecológico.